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BLOG: La Red con Jesús Escobar
Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
Julio 4, 2016

2017-2018
Publicado: Julio 4, 2016

El conflicto con la CNTE podría dejar sin opciones al PRI rumbo al 2018 o por lo menos al presidente Peña Nieto. Para nadie es un secreto que Aurelio Nuño fue ubicado en la SEP para construir desde ahí su candidatura a los Pinos.

Hombre cercano al primer mandatario, supo ganarse su confianza primero en la campaña y luego como jefe de la oficina de presidencia, desde donde dejaba en claro su inclinación por la mano dura para resolver los problemas nacionales

Su carta de presentación era la aplicación de la Reforma Educativa, nada mal, el problema es que esto se le ha salido de las manos. Su estrategia fue punitiva: despido a quien no cumpliera las nuevas normas, a quien no superara la evaluación. Poco o nulo espacio para la negociación con los maestros o los planes para buscar su adhesión por otras vías; desconocimiento absoluto de los arraigos sociales del magisterio y el tejido de las comunidades en el sureste; escasa mano izquierda para reaccionar a los contratiempos de una negociación rasposa.

Nueve muertos más tarde y una respuesta política y social que ha puesto al borde de la insurrección a un amplio territorio, Aurelio Nuño es hoy un cadáver político de cara al 2018.

Peña Nieto tuvo que recurrir a Miguel Ángel Osorio Chong su secretario de Gobernación para tratar de distender este conflicto. Con más oficio y mucha más sensibilidad, el ex Gobernador de Hidalgo ha querido establecer puentes para una salida negociada del conflicto, pero lo han mandado a la mesa de conversaciones con la mochila vacía

En medio de marchas y protestas, la CNTE y sus aliados han puesto tal cerco a en los caminos de Oaxaca que han terminado por poner en riesgo el abastecimiento de alimentos, medicinas y servicios para algunos sectores de la población. La presión de empresarios y parte de la opinión pública exige la intervención de la fuerza pública. Y a menos que alguien ceda sobre el tema de la reforma educativa, la única opción que le dejan a Osorio sus propios colegas es el uso de la fuerza. Una salida que podría tener un resultado dramático.

La sucesión presidencial se aproxima, como en 1994, tras un sexenio de cambios por las reformas económicas que transforman estructuras sociales y afectan intereses en industrias clave como la energética o telecomunicaciones, así como áreas clave de la estabilidad política como el mundo del trabajo, el magisterio o los médicos. Pero los dirigentes políticos no parecen conscientes de que los crecientes antagonismo son otra muestra del agotamiento de las formas arcaicas de imponer sus decisiones sin discusión ni construcción de consensos; y la multiplicación de frentes abiertos es prueba de incapacidad de la figura presidencial para resolver todos los problemas.

En ese contexto, el perfil del dirigente del PRI es clave para garantizar a Peña el manejo de las listas de candidaturas para 2017 y las presidenciales sin fractura con su partido. La duda pronto se despejará una vez que Carolina Monroy ha desestimado quedarse en la dirigencia del PRI.

EDOMEX

La votación para gobernador del año que entra en el Estado de México tiene, potencialmente, la capacidad de decidir la próxima elección presidencial. De entrada, se trata de la entidad con el mayor padrón electoral del país, con alrededor de 10.5 millones. Eso equivale al de todos los estados de la frontera norte, quitando Nuevo León.

Asimismo, se trata del principal bastión electoral del PRI, partido que nunca ha perdido la gubernatura del estado desde su creación en 1929.

Desde que César Camacho Quiroz fue designado gobernador interino para reemplazar a Emilio Chuayffet en 1995, todos los mandatarios estatales han provenido de la política local. Tal es el caso de Arturo Montiel, Enrique Peña Nieto y Eruviel Ávila.

La pérdida de la gubernatura del Estado de México por parte del PRI, en las elecciones de 2017, significaría no sólo su derrota en los comicios presidenciales sino, seguramente, la debacle del partido mismo.

Así de importante es para el tricolor retener la posición que ha sido suya desde que se fundó la organización en 1929.

Y hoy, aunque hay figuras del ámbito federal que son mencionadas como aspirantes a la candidatura del PRI a la gubernatura en 2017 –Luis Videgaray, Gerardo Ruiz Esparza, Alfonso Navarrete Prida, Ernesto Nemer y Alfredo del Mazo Maza–, la fuerza parece estar nuevamente en las filas del equipo local.

No parece casual que la senadora Ana Lilia Herrera –exalcaldesa de Metepec, exsecretaria de Desarrollo Social del estado y expresidenta estatal del PRI– pidiera licencia para integrarse al gabinete del gobernador Ávila en la cartera de Educación.

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