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BLOG: La Red con Jesús Escobar
Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
Octubre 10, 2016

Crónica de un Asalto Anunciado
Publicado: Octubre 10, 2016

Viajo regularmente en el Transporte público de la CDMX, padezco los mismos avatares del ciudadano común para llegar a su destino. Metro saturado, metrobús insuficiente, taxis abusivos y microbuses inseguros, quiero detenerme en estos últimos.

Hemos platicado hasta el cansancio de las condiciones en las que operan con el beneplácito de autoridades que solo ven las rentas económicas que les dejan los lideres, importándoles un rábano los sufrimientos de quienes pagamos el pésimo servicio al que la falta de opciones nos ha acostumbrado.

Pero ese no es el centro de mi comentario, sino la inseguridad que se vive un día sí y otro también en el patético micro. Hay rutas y zonas donde literal, el usuario va con el Jesús en la boca, esperando que en cualquier momento dos animales griten alguna grosería para anunciar que te quitaran tus pocas pertenencias. Que a punta de pistola y aprovechándose de la sorpresa o miedo vejen tu dignidad, te sobajen, se burlen e inclusos e indignen porque no traes lo suficiente para quedar satisfechos por el robo. Todo ante la complicidad o indiferencia del chofer.

En este universo fomentado por las autoridades, se desarrolla una nueva modalidad para robarte, el llamado psico-atraco. Seguramente tú lo has vivido.

Dos tipos, por lo regular tatuados, con gorras, playeras de manga corta o sin mangas, suben de improviso con bolsas de dulces en el mejor caso, en otros, ni siquiera con eso, de inmediato lanzan el grito: ¨A ver gente, nosotros no te venimos a robar, ni a quitarte tu celular, preferimos que nos des por las buenas unas monedas o que compres este producto¨.

Acto seguido con mirada amenazante comienzan a repartir los dulces o lo que traigan, o a pasar bascula a los pasajeros, algunos asustados prefieren comprarles o darles el cambio que portan para evitar algún daño mayor. Acabamos de ser víctimas de un asalto.

Los delincuentes se aprovechan de la psicosis que existe, del miedo, de las experiencias anteriores, de la vulnerabilidad.

Estas bestias aprovechan su imagen de gandalla, amenazante para infundir el temor en una población que ya no sabe para dónde hacerse.

Recuerdo en el paradero de Tacubaya a dos jóvenes no mayores de 25 años, tatuados, musculosos, agresivos que hicieron su parodia, después de que pidieron el dinero, y ante la nula respuesta del pasaje, uno de ellos comenzó a hablar fuerte, diciendo así no son las cosas, así no se hace, el otro lo veía esperando el momento.

Afortunadamente el chofer pudo avisar a sus compañeros, los tipos bajaron de la unidad burlándose de las caras de sus posibles víctimas, abajo eran esperados por otros dos que tenían la misma cara de maleantes.

 

Leí un excelente trabajo sobre este tema en El Universal donde un reportero señalaba que, en muchas ocasiones, cuando no se les da lo suficiente, más adelante sus cómplices suben a la unidad con pistola en mano. Una gran verdad.

En alguna ocasión, en la Avenida Observatorio, en la ruta del yaqui a Tacubaya, tras vivir el psico-atraco, discutí con los delincuentes quienes a fuerza querían quitarle dinero a un joven matrimonio, se bajaron diciéndome de todo, amenazándome. Eso fue alrededor de las 11 de la mañana, horas después en Formato 21 escuche que en la misma avenida dos sujetos habían disparado en contra de un muchacho que se negó al asalto, Posteriormente huyeron internándose en las colonias aledañas.

¿Qué hacen las autoridades contra esto? Miguel Ángel Mancera asegura que hay avances, que debido al éxito de los operativos implementados por la policía se da el efecto cucaracho, es decir los delincuentes huyen a otras zonas. ¿De verdad?

Si eso fuera verdad señor jefe de gobierno ¿porque no van tras ellos? Porque los testigos del homicidio del joven que narre párrafos arriba, dijeron a la policía hacia donde corrieron, en los alrededores del paradero saben quiénes son los delincuentes, donde se juntan, de donde salen, ¿entonces? Vaya por ellos, déjese de discursos simplones sobre cucarachas y atrévase a ir al nido de la rata.

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