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BLOG: La Red con Jesús Escobar
Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
Septiembre 26, 2016

Dos años después y todo sigue igual.
Publicado: Septiembre 26, 2016

Han pasado dos años de una tragedia que marco para siempre la historia de este gobierno, incluso que fue el inicio de una caída que parece no tener fin, que sustituyo la portada de Saving México por la de los 43 rostros de jóvenes normalistas que hasta el día de hoy no se ha dicho oficialmente que paso con ellos.

Lo sucedido esa noche, nos lleva a un escenario que se padece en todo el país, la corrupción, la penetración, la simbiosis del crimen organizado con la política, con la clase gobernante, empresarial, económica y militar.

En esta investigación nos hemos estancado en el cómo, cuando en realidad lo que nos hubiera ayudaría a evitar que pasara de nuevo, es el porqué.  Gobernadores, presidentes municipales, generales, procuradores, partidos políticos y como punto culminante el Gobierno Federal están metidos en esto, unos como responsables, otros como cómplices, pero todos son responsables de que los Carteles manden. Del vacío de poder llenado con sangre por los criminales.

¿De verdad habrá quien crea que todo se limita a un simple alcalde corrupto? ¿Qué el ejército no tuvo nada que ver, cuando son ellos quienes nombran a los jefes de policía de la región? ¿Qué el Gobernador Ángel Aguirre no sabía que pasaba en la región? ¿Qué el ahora Morenista Lazaro Mazón no conocía las relaciones de su compadre Abarca? ¿Qué los mataron por escandalizar?

A nadie le conviene llegar al fondo de esto porque todos saldrían salpicados, por eso no se atreven a ir al municipio donde están las respuestas no solo de este levantón sino de muchos otros, Huitzuco, el lugar donde los mayores caciques del estado mandan, deciden la vida de la entidad, padrinos políticos de Aguirre, padrinos de la mafia política del PRI y PRD.

Allá fueron llevados los chavos, Allá se decidió que los mataran, entonces ¿por qué se ha rehusado el gobierno a tocar el feudo caciquil de los Figueroa?

Ubicado en el corredor de drogas Acapulco-Cuernavaca y utilizado como puerta de entrada para el tráfico de drogas, el municipio guerrerense de Huitzuco ha vivido bajo el fuego y las balas en los últimos años. Pero no fue integrado a el Operativo de tierra Caliente.

Guerrero es un narco estado. Iguala es una prueba del miedo, del fracaso institucional, la gente está asustada, no habla, sale poco a la calle, se siente constantemente amenazada y tiene temor hasta de sus vecinos de muchos años. Muchas familias se han materialmente roto, ya sea por la muerte y la desaparición de sus parientes o por diferencias entre ellos.

Los conflictos sociales son cada vez más graves y se van agudizando, no hay cómo pararlos. No hay quien esté exento de ellos, no sólo en Iguala, sino también en un buen número de municipios. La dimensión del problema ha alcanzado las entrañas de la sociedad guerrerense y no se ve cómo se pueda salir de ello.

La conclusión más clara del caso Iguala, tras dos años de investigación infructuosa del destino de los 43 normalistas de Ayotzinapa, es que el sistema de procuración de justicia no está en estado de servir. La lección del proceso más emblemático para la justicia, desde la matanza de Tlatelolco, es que el diseño del ministerio público para indagar y perseguir crímenes de lesa humanidad, como la desaparición forzada hasta los del fuero común, es inservible. Sus propósitos no se ajustan a sus fines, o que está al servicio de otros objetivos o sujeto a motivos políticos distintos a la persecución penal.

La muerte de estos jóvenes no sirvió ni servirá para nada, solo son un dato estadístico, un grito mediático, una diatriba política.

Ahora si queremos abonar al sospechosismo no le parece que algo no encaja, los estudiantes no son un blanco enemigo para los narcos, por el contrario, son un mercado para sus negocios, ¿por qué se supone que los Guerreros Unidos cometieron esta atrocidad, si lógicamente el costo es más alto que los beneficios?

Los testimonios que apuntan a una “acción omisa o cómplice” de los soldados del batallón 27 de infantería, se han multiplicado. A los relatos de los alumnos se han sumado el de profesores y padres de familia quienes cuestionan: ¿Por qué el ejército no ayudó a los estudiantes?

¿Cómo puede ser posible que corporaciones policiacas y civiles armados, delante de los militares, tiren cadáveres en fosas clandestinas sin que aparentemente se den cuenta? “Lo menos que uno puede plantear es que se tiene que revisar seriamente el papel de ese destacamento militar en la región

A menos claro que ambas partes narcos y soldados reciban ordenes de actuar en la misma sintonía y en defensa del negocio.

 

 

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