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BLOG: Huellas de la Historia
Luz Portilla
Luz Portilla
Lic. en Ciencias de la Comunicación Social
Diciembre 3, 2016

El Cielo Invernal y la Noche de las Estrellas 2016
Publicado: Diciembre 3, 2016

Al acercarse el invierno anochece muy pronto, las noches son largas y tenemos más horas para mirar al cielo, disfrutando a simple vista de todas las maravillas que nos ofrece.

El oscuro y frío resplandor es perfecto para las observaciones astronómicas. El aire frío tiene muy poca humedad, dándole al cielo nocturno una claridad cristalina que es imposible de obtener en la vaporosa atmósfera del verano.

En estas noches, el cielo ya casi invernal está cuajado de estrellas. Con solo elevar nuestros ojos, nos encontraremos con muchas constelaciones interesantes.

Podemos localizar fácilmente la de Orión, considerada la más hermosa. Cuatro estrellas muy brillantes perfilan al “gran cazador del cielo”, como también se le conoce: Bellatrix, Betelgeuse, Rigel y Saiph. Con un poco de imaginación, las dos primeras perfilan su cabeza y las otras dos sus pies.

Al centro están tres débiles estrellas de color azulado, aunque son gigantescos soles. Nos perfilan el Cinturón de Orión o el Tahalí de Orión; también se les conoce como Las Tres Marías y Los Tres Reyes Magos.

Bajo estas tres estrellas hay una ligera mancha; es la Nebulosa de Orión, también conocida como la Capilla Sixtina de la Catedral del Firmamento.

Orión está cazando con sus dos perros, el Can Mayor y el Can Menor, constelaciones situadas a sus pies. En la del Can Mayor está la estrella Sirio, que destaca como la más brillante del cielo.

A la derecha de Orión está la constelación de Tauro, cuya estrella más brillante es Aldebarán. Tiene un tono rojizo y está situada más o menos en la cabeza del animal, por lo que podemos imaginar que es el ojo del toro. En el rabo está el hermoso conjunto de las Pléyades o Cabrillas.

Encima de Tauro y Orión, casi en el cenit, está el Cochero con la gigantesca estrella Capella, la sexta más brillante. Un poco a la izquierda de Orión, Castor y Pollux nos indican la constelación de Géminis, los Gemelos.

A la derecha del Cochero se ubica la constelación de Perseo, de la que proceden tantas estrellas fugaces que hemos visto en esas noches de las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo, que coinciden con esa festividad del 10 de agosto.

Hacia el Norte, la constelación del Dragón parece estar rodeando con su cuerpo a la débil Osa Menor, en la que está la estrella Polar.

Si utilizamos unos simples prismáticos o tenemos la fortuna de contar con un telescopio, aunque sea de aficionado, no terminaremos de asombrarnos por muchas noches en que nos dediquemos a mirar hacia el cielo.

Incluso a simple vista podemos disfrutar de estas noches ya casi invernales, observando y tratando de identificar las constelaciones y estrellas con la familia y amigos.

Investigación y guión: Conti González Báez

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