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Luz Portilla
Luz Portilla
Lic. en Ciencias de la Comunicación Social
Junio 1, 2016

El Popol Vuh, libro sagrado de la nación quiché
Publicado: Junio 1, 2016

Suma de cosmogonía, mitología y pensamiento, el Popol Vuh trata sobre el comienzo de la Tierra, el cosmos, los animales, los vegetales y el hombre. Es el libro sagrado del “principio de las antiguas historias” de la nación más poderosa de Guatemala en el siglo XVI, la quiché.

Se ha especulado mucho sobre el original; probablemente fue un manuscrito pictórico similar a los códices de México. En él se explicaba el origen del mundo y los indios mayas.

Los relatos del Popol Vuh eran cantados y actuados en fiestas rituales. Los personajes y sus andanzas eran conocidos por todos y el texto íntegro lo sabía de memoria gran parte de la población.

Los conquistadores españoles llegaron a lo que hoy es Guatemala en 1524. Varios sacerdotes, en su afán de convertir a los indígenas a la “verdadera” religión, destruyeron todo lo que relacionado con las religiones autóctonas: templos, dioses y bibliotecas enteras.

La destrucción fue tal, que solamente quedan cuatro códices mayas en el mundo. Uno de los quemados posiblemente haya sido el Popol Vuh.

Fue conservado en forma oral hasta mediados del siglo XVI, cuando fue escrito en lengua quiché, usando el alfabeto latino. Se cree que lo hicieron varios indios cristianizados, posiblemente miembros de la derrotada realeza.

El quiché se deriva del maya que se hablaba durante el Periodo Post Clásico y tiene influencias toltecas. Se hablaba en el Noreste de Guatemala.

El Popol Vuh pudo ser una copia que los autores hicieron del códice original, ya sea que lo tuvieran en su poder o lo transcribieran de memoria. Al principio y al final se menciona que fue escrito porque ya no era posible ver un libro que existía antiguamente.

Fue redactado entre 1554 y 1558, probablemente en la antigua capital de los quichés, Utatlán, hoy Santa Cruz del Quiché, o en Chuilá, pueblo a donde se desplazaron los sobrevivientes de la élite quiché tras la derrota ante el conquistador Pedro de Alvarado.

Casi 200 años después, en 1701, el sacerdote andaluz Francisco Ximénez, de la orden de los dominicos, llegó como párroco al pueblo de Santo Tomás Chuilá, hoy Chichicastenango.

Mostró admiración, amor y respeto hacia la cultura indígena y aprendió varios idiomas, lo que le facilitó la relación con las poblaciones autóctonas y el conocimiento de sus costumbres.

Su actitud inspiró confianza entre los principales personajes de Chuilá, quienes agradecidos le enseñaon un libro que había sido escrito poco después de la Conquista: el Popol Vuh.

A partir del original, el Padre Ximénez hizo una trascripción del manuscrito y luego una traducción del quiché al español. Lo tituló Empiezan las Historias del Origen de los Indios de esta Provincia de Guatemala.

El manuscrito quiché escrito en el siglo XVI no se ha vuelto a ver. Es posible que Ximénez lo haya devuelto a sus dueños originales y que aún exista en algún lugar de las montañas guatemaltecas, pero quizá nunca se sepa.

El texto traducido por él quedó en poder de los dominicos. No fue conocido más que por algunas personas dentro de la orden y quedó en la oscuridad durante cien años.

En 1829, durante el gobierno liberal de Francisco Morazán, los dominicos fueron expulsados del país y sus archivos pasaron a la Universidad de San Carlos.

En 1854, el médico austriaco Carl Scherzer tuvo acceso al manuscrito de Ximénez. Lo tradujo al alemán y lo publicó tres años después en Viena; esta versión casi no fue conocida.

Ese mismo año, otro extranjero tuvo acceso al documento: el abate francés Charles Etienne Brasseur de Bourbourg. Inexplicablemente, lo extrajo de Guatemala y en 1861 publicó en París la primera versión reconocida del Popol Vuh con este título, en francés.

A su muerte, el manuscrito pasó a manos de Alphonse Pinart, quien se lo vendió a Otto Stoll por diez mil francos. En 1887 fue subastado y adquirido por Edward Ayer, quien lo donó a la biblioteca de la Universidad de Newberry, en Chicago, donde aún se encuentra.

En el siglo XX, durante la década de los 40, el erudito Adrián Recinos hacía investigaciones sobre literatura precolombina. Fue a Chicago, donde supo que se encontraba un importante manuscrito. Su gran sorpresa fue encontrarse con el original de Ximénez.

Recinos comparó y corrigió las versiones para elaborar una nueva traducción, fruto de una ardua investigación y profundo conocimiento de la lengua original.

En 1947 publicó su traducción con el título Popol Vuh. Las Antiguas Historias del Quiché en la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica.

Popol Vuh significa literalmente “Libro de la Estera”. Entre los pueblos mesoamericanos, las esteras o petates eran símbolos de la autoridad y el poder de los reyes. Eran utilizadas como asientos para gobernantes y cortesanos de alto rango. Por esta razón, también se ha traducido como “Libro del Consejo”.

La primera parte describe la creación del mundo y el hombre, que después de varios ensayos infructuosos fue hecho de maíz, el grano que es base de la alimentación en México y Centroamérica.

La segunda parte narra las aventuras de los jóvenes semidioses Hunahpú e Ixbalanqué, cuyos padres fueron sacrificados por los genios del mal en su reino sombrío de Xibalbay.

La tercera parte es una historia detallada del origen de los pueblos de Guatemala, sus migraciones, distribución en el territorio, guerras y predominio de la raza quiché.

Describe también la historia de los reyes quichés y sus conquistas de otros pueblos hasta 1550, cuando los últimos soberanos fueron asesinados por los españoles.

Las últimas palabras son de las más conmovedoras que jamás se hayan escrito en la literatura guatemalteca: “Y ésta fue la existencia de los quichés, porque ya no puede verse el libro Popol Vuh que tenían antiguamente los reyes, pues ha desaparecido. Así pues, se han acabado todos los del Quiché, que hoy se llama Santa Cruz”.

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