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BLOG: Las Redes del Tiempo
Luz Portilla
Luz Portilla
Lic. en Ciencias de la Comunicación Social
Enero 28, 2017

Historia de los tamales
Publicado: Enero 28, 2017

Los antiguos mexicanos consideraron sagrados al maíz y al fuego, elementos inseparables de su cocina. El segundo transforma al maíz, para darle gran diversidad de formas. Destacan los tamales, presentes desde hace siglos en la alimentación mexicana.

La palabra tamal procede del vocablo náhuatl tamalli y significa una especie de pan sabroso y delicado, hecho con masa de maíz y envuelto en hojas naturales.

Los antiguos habitantes de México empleaban tamales como ofrendas y eran parte de las ceremonias que llevaban a cabo a lo largo de su año ritual. También adornaban las mesas de los emperadores aztecas.

Preparaban unos tamales llamados tzatzapaltamalli, hechos de amaranto; los hacían en el barrio llamado Coátlan y los ofrecían en el templo de la diosa Coatlicue.

Este alimento tan mexicano acompaña nuestras fiestas, siendo  tradicionales el tamal de ajo en las mayordomías de Texcoco en el Estado de México, los tamales de semilla de huanzontle especiales para Semana Santa y el tamal blanco de anís y chile, preparado para ponerse en las ofrendas del Día de Muertos.

La versatilidad de este delicioso alimento tradicional se debe a que su preparación se adapta a los ingredientes disponibles en cada región y a cualquier presupuesto. Los tamales se preparan en todos los estados de nuestro país, así como en varias naciones de Centro y Sudamérica.

Existe una variedad infinita, con ingredientes como: mole, frijol, ayocote, queso, cacahuate, huitlacoche, sesos, iguana, venado, pollo, guajolote, cerdo, liebre, pejelagarto, rana, bagre, pámpano, cazón y otros pescados, camarón y varios mariscos, calabaza, haba, crema de pepitas, chaya, nopalitos, biznaga, verdolagas, hoja santa, epazote, chipilín, rajas de chile poblano, flor de calabaza,  espinaca, papas, huevos, aceitunas, achiote, granos de elote, hongos y chorizo.

Se preparan con distintos chiles: verde, colorado, ancho, pasilla, guajillo, habanero, serrano, cascabel y poblano, entre otros. También hay dulces: con nuez, pasitas, piña, coco, ciruela pasa, piñón, capulín, tuna, membrillo, almendras, plátano macho, anís, piloncillo y canela.

La manera de envolverlos es muy variada: con hojas de maíz frescas, como las corundas y uchepos de Michoacán; con hojas de elote secas, la forma más popular; con hojas de plátano en las zonas costeras y con hojas de yerba santa los de frijol.

Según una creencia chamula, al cortar la hoja de bejao que usan para envolverlos, no debe mencionarse su nombre, porque los tamales no se cuecen bien: salen pedazos cocidos y otros crudos.

Todavía algunas abuelas comentan que para preparar tamales, un ingrediente indispensable es el buen sentido del humor. La creencia popular dice que si se discute mientras se hacen los tamales, estos no se cuecen.

El acompañante imprescindible del tamal es el atole, preparado con harina de maíz. Puede ser con o sin leche; endulzado con piloncillo, azúcar, miel o chocolate; con canela, vainilla o frutas como fresa, guayaba, tamarindo, ciruela pasa y nuez.

El atole clásico es el blanco que se hace con masa de nixtamal y agua, aconsejado tradicionalmente para los enfermos. No podemos olvidar al champurrado con agua o leche, canela y chocolate.

Los tamales están presentes en todas nuestras fiestas mexicanas y además de su uso ritual son un platillo popular de consumo diario.

¿Quién no conoce el tradicional desayuno mexicano que se ofrece en cualquier esquina? Un vaso de atole o champurrado, un tamal rojo, verde, de rajas con queso o oaxaqueño con mole, solo o en torta, conocida popularmente como “guajolota”.

El viernes 27 de enero se inauguró la XXV Feria del Tamal en el Museo Nacional de Culturas Populares, la cual estará abierta hasta el 2 de febrero. Hay conferencias, teatro y conversatorios, además de la degustación y venta de tamales de todos los estados de la República Mexicana, Chile, Colombia, Panamá, Bolivia, Nicaragua y Honduras, naciones invitadas. La entrada es libre.

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