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Abril 10, 2019

Isaac Asimov, maestro de la explicación
Publicado: Abril 10, 2019

Isaac Asimov es uno de los más importantes autores de ciencia ficción de todos los tiempos y responsable de elevar el género a un nivel intelectual, al relacionar la ficción con conceptos y conocimientos de la ciencia, la historia y la sociología.

Además, es reconocido como pionero de la divulgación científica. El renombrado científico y divulgador Carl Sagan lo llamó “uno de los maestros de la explicación de nuestra época”.

Isaac Asimov nació en Petrovichi, Rusia, el 2 de enero de 1920. Al menos es la fecha oficial, ya que no hay ningún archivo que pueda certificarla con precisión.

En los primeros y convulsionados días de la República Federada Socialista Rusa, esta aún utilizaba el Calendario Juliano, atrasado con respecto al Gregoriano; es posible que haya nacido en una fecha cercana al 4 de octubre de 1919.

Otro factor de confusión es que su fecha de nacimiento fue cambiada por su madre al 7 de septiembre de 1919, para que ingresara un año antes a la escuela.

Varios años después, Asimov hizo que los archivos oficiales se cambiaran. El 2 de enero celebraba su cumpleaños y consideraba a 1920 el año de su nacimiento.

Fue el primogénito de una familia judía. Sus padres fueron Judah Asimov y Anna Rachel Berman; dos años después nació su hermana Marcia. Al año siguiente la familia emigró a Estados Unidos y se estableció en el barrio de Brooklyn, Nueva York.

Isaac demostró dotes para los estudios y la ciencia. En la escuela pública, a la que entró con un año y medio menos de la edad habitual gracias al cambio en su acta de nacimiento, lo adelantaron dos veces de curso. Como niño prodigio, sacaba excelentes notas y pudo entrar a la secundaria a los diez años.

Con los ahorros de sus primeros tres años en Estados Unidos en diversos trabajos, su papá compró una tienda de dulces. El negocio le permitió a la familia pasar la gran depresión americana sin grandes apuros y se dedicó a atenderlo durante cuarenta años.

Cuando su mamá tuvo a su tercer hijo, Isaac tuvo que ayudar en el negocio familiar. Sin dinero para comprar libros, se fijó en las revistas que se vendían en la dulcería; su papá le prohibía leerlas, ya que consideraba que eran de una calidad ínfima.

A los nueve años, Isaac descubrió la revista de ciencia ficción Science Wonder Stories (Historias Sorprendentes de Ciencia). Convenció a su papá que lo dejara leerla porque era de “ciencia”, como su título indicaba.

Luego, comenzó a leer otras de estilo similar, aunque la palabra “ciencia” no apareciera por ningún lado. El niño empezó a tomar contacto con todas las revistas de ciencia ficción que años más tarde llevarían su nombre en la portada.

Cuando tenía que cuidar a su hermanito Stanley, aprovechaba para leer. Poco a poco tuvo la inquietud de escribir historias como las que le gustaban y empezó a intentarlo desde los 11 años.

Su primera historia, Hermanos Menores, hacía referencia al pequeño Stanley con cierto sentido del humor. Fue publicada en la revista de su escuela.

Asimov pensó en escribir seriamente a los 17 años. Presentó un cuento titulado Tirabuzón Cósmico a la revista Astounding Science Fiction, dirigida por John Wood Campbell. Aunque este lo rechazó, fue el inicio de una larga amistad.

Meses después consiguió vender su primera historia, Abandonados cerca de Vesta, a otra revista, Amazing Stories (Historias Asombrosas).

Ya era un joven universitario; entró a la Universidad de Columbia a los 16 años, con el deseo expreso de su padre de que estudiara Medicina. Como no estaba dispuesto a diseccionar animales y la sangre y las agujas le daban miedo, la cambió por Química.

Tuvo un trabajo de verano cortando y plegando hojas; al año siguiente un empleo como mecanógrafo para un profesor de Sociología. Continuó trabajando en la tienda familiar, mientras realizaba su maestría en Química.

En tres años escribió 31 relatos; Razón fue el primero sobre robots positrónicos. Asimov es reconocido como el Padre de la Robótica. Sus series de robots le dieron fama, gracias a sus famosas Leyes de la Robótica, que son:

Primera: Un robot no puede dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.

Segunda: Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes estén en conflicto con la primera ley.

Tercera: Un robot debe proteger su propia existencia hasta donde esta protección no esté en conflicto con la primera o la segunda ley.

En Robots e Imperio se extrapola la Ley Zeroth y las otras tres se modifican con ella: Un robot no puede dañar a la humanidad, o permitir por su inacción, que la humanidad sufra algún daño.

En sus relatos, el escritor desarrolló un conjunto de principios éticos para robots y máquinas inteligentes, que influyeron en el tratamiento del tema para otros escritores.

En 1941, a los 21 años, Isaac Asimov escribió el relato ya clásico Anochecer, sobre un planeta con dos soles donde nunca era de noche. Continuó escribiendo historias, mientras estudiaba.

Al año siguiente, conoció a Gertrude Blugerman durante una cita a ciegas en el Día de San Valentín. Cinco meses y medio después se casaron. Tuvieron un hijo, David, y un hija, Robyn Joan.

Durante la II Guerra Mundial, Asimov colaboró con el ejército como ingeniero en la Estación Experimental Aeronaval de la Marina en Filadelfia. Destacó por tener la más alta calificación en la prueba de la inteligencia y la peor condición física. Nunca aprendió a nadar o andar en bicicleta.

Su gran obra Fundación empezó a gestarse a partir de una reunión con Campbell; decidieron que Asimov escribiría varias historias relacionadas con la caída de un futuro imperio galáctico.

Estas historias se unificaron en el libro Fundación, publicado en 1942. El escritor expandió la idea en Fundación e Imperio y Segunda Fundación.

La serie de Fundación recibió en 1966 el prestigiado Premio Hugo, que lleva el nombre de Hugo Gernsback, fundador de la revista Amazing Stories y que se otorga anualmente en la Convención Mundial de Ciencia Ficción.

Los temas centrales son la noción de que la humanidad es manipulable y la posibilidad de tal manipulación, que siguen siendo muy actuales hoy en día.

Treinta años después escribió la secuela Los Límites de la Fundación y la precuela Preludio a la Fundación, que fue publicada en forma póstuma.

Volvió a Columbia y en 1948 obtuvo su doctorado en Bioquímica. Asimov tenía poca resistencia al alcohol. El día que pasó el examen oral, bebió cinco cocteles Manhattan para celebrarlo y sus amigos tuvieron que cuidarlo y serenarlo. Su esposa contó que pasó la noche entera riéndose y diciendo: “Doctor Asimov.”

Se integró al profesorado de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston, dando clases de Bioquímica. Con un ego exacerbado, tuvo muchas dificultades para relacionarse con sus compañeros. Además, la investigación científica le aburría.

Al explicar a un vecino el tema de su tesis doctoral, la investigación de compuestos antipalúdicos, se dio cuenta de que podría escribir libros sobre temas científicos. No quería investigar, quería escribir.

Se le ocurrió elaborar artículos como los que enviaba a publicaciones científicas, más informales pero con rigor científico. Escribirlos le tomaba menos tiempo y era más fácil que concebir otra historia.

Cuando trabajaba en obras de ficción, podía dedicarse a un relato o novela a la vez. Si intentaba escribir dos simultáneamente, confundía personajes y acontecimientos.

Las obras de no ficción eran distintas. Si escribía una sobre las vitaminas y otra sobre la evolución estelar, no había ninguna confusión. Podía trabajar en muchas a la vez y luego pasar a otras.

En 1950 publicó su primera novela, Guijarro en el Cielo, y tres años después su primera obra científica, un texto de bioquímica conjuntamente con dos colegas.

En 1958 renunció a dar clases, pero retuvo el título de Profesor Asociado. A partir de ese momento se dedicó a dar conferencias y escribir de forma ininterrumpida.

Isaac Asimov tuvo éxito financiero. Se convirtió en un prolífico y ameno divulgador científico, escribiendo sobre todos temas científicos posibles.

Su Guía de la Ciencia es considerada una de las mejores obras de divulgación; el autor estuvo actualizando cada edición hasta su muerte.

Sus principales obras científicas son: Enciclopedia biográfica de ciencia y tecnología, Nueva guía de la ciencia, El reino de los números y Alpha Centauri, la estrella más cercana.

Recibió el Premio James T. Grady de la Sociedad Química Americana en 1965. Además, recibió 14 doctorados Honoris Causa de diferentes universidades.

Escribiendo 90 palabras por minuto, 35 páginas diarias y cerca de 10 libros al año, incluyó obras de no ficción sobre temas de historia, como La formación de Inglaterra, Los griegos, un libro sobre Shakespeare y otros infantiles.

Asimov nunca creyó en Dios o la vida después de la muerte. Se consideró un humanista, alguien que cree que los humanos son responsables de sus problemas y logros a lo largo de la historia. Era un férreo defensor del razonamiento científico, opuesto a todo tipo de profetas religiosos, pseudocientíficos o místicos.

Estaba orgulloso de su herencia judía. Mientras su padre sirvió como secretario para la sinagoga local, aprendió algo de hebreo y a leer yiddish. Tenía un gran interés en la Biblia y escribió varios libros sobre el tema, como La guía de Asimov a la Biblia y La historia de Ruth.

Fue autor de unas 500 obras para adultos y jóvenes lectores, desde ciencia ficción hasta las novelas policíacas, de misterio y humor. También escribió historias para cine, como la clásica Viaje Fantástico, en la que una nave en miniatura es inyectada en un cuerpo humano e inicia un emocionante recorrido.

Conoció a Janet Opal Jeppson cuando le firmó un autógrafo en una convención de ciencia ficción en 1956. Él estaba sufriendo por los dolores que le provocaba una piedra en el riñón y ella tuvo la impresión de que Asimov era una persona desagradable.

Coincidieron otra vez en 1959, cuando Janet asistió al banquete de un grupo de escritores de misterio y se sentó junto a Isaac. Esa vez la atracción mutua fue inmediata.

Cuando Isaac y su esposa Gertrude se separaron en 1970, él se mudó con Janet. Tres años después, se casaron. El escritor no tuvo hijos de su segundo matrimonio.

Asimov ganó otra vez el Premio Hugo y el Premio Nébula, los más importantes de la ciencia ficción, por la novela Los propios dioses, en reconocimiento a su gran imaginación literaria.

En los 80 retomó el género, enlazando de forma magistral sus dos grandes series: Fundación y Robots. Obtuvo la distinción de Gran Maestro Nébula en 1986.

Su salud empezó a deteriorase, reduciendo su actividad literaria. En 1990 publicó su tercera autobiografía, en cuatro meses. Le gustaba escribir y podía terminar un cuento en dos horas. Solo hacía una o dos revisiones de sus trabajos, ya que no le gustaba corregir ni perder tiempo en los detalles.

El escritor descubrió que era claustrofílico, aficionado a estar en lugares cerrados. Estaba cómodo en cuartos pequeños, sin ventanas y siempre usaba iluminación artificial cuando trabajaba.

Aunque describió viajes espaciales a otros mundos y defendió valientemente la causa de la racionalidad, padecía un miedo irracional a las alturas ya volar. Esto limitó los viajes que realizó.

Aunque famoso por escribir ocho horas diarias, siete días a la semana, encontró tiempo para otras actividades. Fue miembro del Club de los Exploradores y maestro de ceremonias durante dos años en su banquete anual.

En 1973 reunió a los Irregulares de Baker Street, un grupo de admiradores de Sherlock Holmes que organizaba un banquete anual para celebrar el cumpleaños del famoso detective. Asimov no era un verdadero fanático de Holmes, pero disfrutaba participar en los brindis y discursos.

Era un entusiasta de los compositores Gilbert y Sullivan desde su juventud, cuando escuchaba sus obras en la radio. En 1970 creó la Sociedad de Gilbert y Sullivan, asistiendo regularmente a las producciones de los compositores en Manhattan. Amaba cantar las canciones de sus shows y estaba orgulloso de su voz.

A principios de los 60 reunió a MENSA, una sociedad formada por individuos de alto coeficiente intelectual; resultó que muchos eran demasiado arrogantes y abandonó el grupo.

El “Buen doctor” murió el 6 de abril de 1992, a los 72 años, debido a fallos cardiacos y renales producidos por el SIDA, contagiado durante una transfusión de sangre recibida en una operación. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas esparcidas.

Isaac Asimov es uno de los más prolíficos escritores de ciencia ficción y divulgación científica. Tiene millones de admiradores en todo el mundo.

Terminamos esta biografía con una de las frases favoritas de Isaac Asimov: “La suerte favorece solo a la mente preparada”.

 

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