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Luz Portilla
Luz Portilla
Lic. en Ciencias de la Comunicación Social
Junio 10, 2016

James Naismith, inventor del básquetbol
Publicado: Junio 10, 2016

La historia del basquetbol comenzó durante el invierno de 1891 en el Springfield College de Massachusetts, Estados Unidos, colegio perteneciente a la Young Men Christian Association (YMCA) o Asociación Cristiana de Jóvenes, conocida popularmente como la “Y”.

Su director Dr. Luther Gulick le encomendó al profesor de Educación Física, James Naismith, inventar un juego que pudiera practicarse bajo techo, pues el frío impedía las actividades al aire libre.

James Naismith nació el 6 de noviembre de 1861 en Ramsay, una población de Ontario, Canadá. A los 9 años tuvo la desgracia de ver morir a sus padres en un lapso de tres semanas.

Salió adelante y estudió Medicina, Psicología y Teología en la Universidad McGill de Montreal, diplomándose como Profesor de Educación Física.

Tras haber sido director atlético en su alma mater, ingresó como clérigo a la Asociación Cristiana de Jóvenes en Springfield, para dar varias materias.

En su afán por cumplir su difícil misión, Naismith tiró muchos de los papeles donde apuntaba sus ideas, los que posteriormente lanzaba al cesto de basura, hasta que se dio cuenta de que sus reiteradas equivocaciones podían convertirse en la invención que buscaba.

El profesor consultó sus libros de Historia y descubrió los juegos de pelota Pok-ta-pok de los olmecas y Ollamalizli de los aztecas, que consistían en atravesar con una pelota de goma un anillo de piedra en una pared. Encontró otro precedente en los Países Bajos, un juego llamado Korf, que en flamenco significa “cesta”.

El educador canadiense también recordó un juego infantil denominado “pato en la roca”, en el que se intentaba alcanzar un objeto colocado sobre una roca lanzándole una piedra.

Naismith pasó en vela toda una noche, tratando de inspirarse. A la mañana siguiente, llegó al gimnasio y pidió ayuda al conserje para encontrar unas cajas, mientras los alumnos esperaban inquietos.

No encontraron cajas en ninguna parte del colegio. Con cierto desasosiego, ambos entraron en la cocina y vieron en un rincón dos cestos repletos de melocotones.

Ante la sorpresa del conserje, Naismith volcó su contenido y corrió al gimnasio, resolviendo que las porterías iban a convertirse en depósitos y los cestos, colgados boca arriba, esperarían un nuevo tipo de lanzamiento.

Ordenó al conserje buscar una escalera portátil para suspender las cestas en lo alto de la pared. Escribió unas rudimentarias reglas y le pidió a la secretaria que las escribiera a máquina y las pegara en la puerta del gimnasio.

La idea era simple. Básicamente se trataba de enfrentar a dos equipos, cuyos jugadores tendrían que introducir un balón en la cesta del cuadro rival. El balón usado era de futbol soccer.

El primer experimento tuvo lugar el 21 de diciembre de 1891. Fueron 50 los participantes en esa prueba, que resultó ser un desastre… maravilloso.

Cuentan los testigos que resultaba difícil apreciar el balón entre tantas manos ansiosas, lo que convirtió en misión imposible el lanzamiento a la cesta. La técnica no existía y la lucha por el esférico apenas mostraba diferencia con la que diariamente se daba en el campo de futbol.

William Chase anotó la primera canasta de la historia, una acción que fue motivo de sorpresa. El balón acarició el techo del gimnasio y terminó alojándose en una de las cestas de fruta, ante el silencio de todos los participantes.

El viejo administrador del colegio tomó la escalera y subió a recoger el balón del cesto, para devolvérselo a Naismith, a quien todos miraban, sin saber qué hacer después de aquello.

Al aturdido profesor sólo se le ocurrió dar el balón al equipo contrario. Nadie más logró una canasta, por lo que el resultado fue 1 a 0.

En un principio se pensó en llamar al nuevo deporte Naismith-ball, a lo que se negó el profesor. Acabó denominándose basketball, es decir, baloncesto.

Ante el desorden de aquella primera prueba, al año siguiente Naismith redactó 13 reglas, que perfeccionaban su primer reglamento. Decidió reducir los participantes a dieciocho jugadores, nueve por cada bando.

El texto definitivo se publicó en el boletín de la Asociación Cristiana de Jóvenes, para que los estudiantes pudieran aprenderlas antes de jugar.

El 11 de marzo de 1892 se jugó el primer partido con público. 200 personas pudieron ver cómo el equipo de estudiantes ganaba al de profesores por 5 a 1. El partido causó estupor en Springfield; lo cierto es que gustó mucho.

En 1893, los colegios universitarios ya habían incluido el juego en sus actividades deportivas y en 1898 se creó la primera liga. El basquetbol había llegado para quedarse.

En los primeros años, el juego experimentó diversos cambios para hacerlo más atractivo. La principal transformación fue que se pasó de nueve a siete hombres por equipo, quedando finalmente en cinco jugadores.

Paralelamente con el desarrollo del juego, se dio la normalización de la técnica. Aparecieron elementos básicos como recibir, pasar, driblar y lanzar, entre otros.

El tablero surgió como protección y la cesta se convirtió en un aro metálico y una red. Antes de eso, había que subir a sacar el balón de la canasta después de cada anotación.

La YMCA, institución internacional, se encargó de difundir el baloncesto en varios países del mundo. Por cercanía, México fue el primero que adoptó el nuevo deporte; un año después, se organizaron los primeros torneos en nuestro país.

Dos años después de la primera prueba en Springfield, el baloncesto fue introducido en Francia y en 1894 llegó China, alcanzando tanta popularidad que se convirtió en deporte nacional. En el mismo año, fue llevado a la India; al año siguiente a Japón y a Persia, hoy Irán.

El basquetbol llegó al Reino Unido en 1895, a Brasil un año después y luego a Checoslovaquia. Debido a la guerra hispano-americana, Filipinas lo recibió en 1898.

Ese mismo año, James Naismith fue contratado como entrenador por la Universidad de Kansas. Fue el único en la historia de la universidad con un récord negativo, al obtener 55 victorias y 60 derrotas.

Durante los Juegos Olímpicos de San Luis 1904, hubo un torneo de exhibición de basquetbol, con el fin de divulgarlo para que fuera introducido en el olimpismo como deporte oficial.

Ese año comenzó a practicarse en Turquía. Después fue llevado por marineros estadounidenses a Rusia. Poco a poco fue introducido en Letonia, Lituania, Estonia, Italia, Polonia y Suecia.

En 1909, un equipo de la “Y” estadounidense visitó San Petersburgo y jugó con el Club Mayak, que puso en práctica una excelente defensa y salió victorioso.

Fue el primer partido internacional, que instituyó las bases del esquema defensivo, muy usado ahora por las grandes potencias del baloncesto.

El primer equipo profesional estadounidense apareció en 1915. Fueron los Original Celtics de Nueva York, que dominaron las canchas durante dos décadas.

Finalizada la Primera Guerra Mundial, se celebró un torneo entre los equipos de los aliados en el Estadio Pershing de París, donde ganó el equipo de Estados Unidos, con Italia y Francia en segundo y tercer lugar respectivamente.

Egipto conoció el baloncesto en 1920, el mismo año en que lo acogió Yugoslavia, una de las grandes potencias de este deporte. Por último, llegó a España en 1921.

El 18 de junio de 1932 se formó la Federación Internacional de Baloncesto Amateur. Durante la reunión en Génova, Italia, se acordaron su reglamentación, las medidas para su desarrollo mundial y la coordinación entre los países afiliados.

Debido a su popularidad, el baloncesto fue incluido como deporte oficial en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, 45 años después de la idea de James Naismith.

El padre del basquetbol tuvo la oportunidad de asistir a la consagración olímpica de su invención. Los estadounidenses le obsequiaron el viaje a Berlín, cuyo importe fue recaudado en una semana, cuando en todos los partidos se puso un sobreprecio a los boletos destinado a tal fin.

23 naciones compitieron por el primer título olímpico del basquetbol. Durante el partido inaugural, Naismith fue el encargado de tirar el balón para el salto inicial.

Tenía 75 años y su emoción fue enorme en la final olímpica, al ver enfrentados a Canadá y Estados Unidos, su país natal y su patria de adopción. Los estadounidenses ganaron el partido decisivo 19 a 8, llevándose la medalla de oro.

Los jugadores de Estados Unidos, Canadá y México recibieron, junto con las medallas de oro, plata y bronce, unas coronas de laurel que les pusieron dos niñas alemanas. Por alguna razón, México solo tenía nueve jugadores y sobró una corona.

Alguien sugirió a la niña que se la ofreciera al profesor Naismith. El público lo ovacionó espontáneamente y el creador del baloncesto arrojó su sombrero, gritando emocionado: “¡Nunca más llevaré sombrero!”

James Naismith murió en 1940, dejando un valioso legado al deporte mundial. En 1959 ingresó en el Salón de la Fama del Basquetbol que, en su memoria, ahora lleva su nombre.

En 1946 se fusionaron las dos ligas existentes en Estados Unidos en la National Basketball Association (Liga Nacional de Baloncesto), la NBA, que convirtió al deporte en todo un espectáculo.

En 1950 se celebró el Primer Campeonato Mundial en Argentina, ganado por el equipo anfitrión. Tres años después, se celebró en Chile el Primer Campeonato Mundial Femenino, que ganó Estados Unidos.

Aunque el baloncesto se convirtió en deporte olímpico en 1936, la categoría femenina fue introducida en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, resultando campeonas las jugadoras de la Unión Soviética.

El basquetbol es uno de los deportes más populares del mundo. Seguido por millones de fanáticos, es un modelo perfecto de la simbiosis entre deporte, espectáculo y mercadotecnia.

Investigación y Guión: Conti González Báez

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