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BLOG: La Red con Jesús Escobar
Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
Octubre 24, 2016

La Fuga de la Credibilidad
Publicado: Octubre 24, 2016

La fuga de Javier Duarte de Ochoa, Gobernador con licencia de Veracruz, es una muestra más de la ineficiencia del Gobierno de Peña Nieto. Es inverosímil la forma en que se les fue, pero peor los pretextos que ha esgrimida la autoridad, en particular la PGR para justificar su complicidad.

Es un ladrillo más en ese muro de lamentaciones, porque el Veracruzano no es el primero que se fuga, hay varios ex gobernadores que no aparecen y que deberían ser puestos ante un juez y estar en la cárcel: el de Tamaulipas, Nuevo León, Chihuahua, Sonora.

Dice la procuradora Areli Gomez que no podían detenerlo hasta que no hubiera una orden judicial, el secretario de Gobernación Miguel Angel Osorio Chong, dice que no saben ni donde está, ¿De verdad con eso quieren contrarrestar la oleada de críticas?

Perdón, desde hace días se comentaba que se había huido; entonces si no sorprende a los ciudadanos de a pie, menos va a sorprender aquellos que tenían la información y la capacidad de impedir su desaparición. No puede haber ni remotamente el factor sorpresa aquí, es algo deliberado.

Es una falla imperdonable; no veo por qué la Procuraduría no le puso un marcaje personal que nos permitiera saber dónde está. La sociedad no debería perdonar esto a los responsables; del ámbito de responsabilidad que sea, no debe quedar impune: no me refiero a Duarte, sino al órgano gubernamental que tenía bajo su responsabilidad el caso.

Si esto no se resuelve, será una raya más al tigre. El costo político aún no se sabe, pero el Presidente ha venido perdiendo el respaldo de los no priistas, y el PRI ha venido perdiendo el voto de los priistas no convencidos y no clientelares.

Ahora no es sólo Duarte, también existe una orden de aprehensión en contra de Guillermo Padrés Elías, ex Gobernador de Sonora, quien también huyó de la justicia. No podemos tener este tipo de Gobierno. Debe haber una reflexión pública, política y nacional. Debe haber una reforma y obligar a los partidos a que los candidatos que postulen sean personas honestas probadas.

¿Qué hay más corrupto que una justicia pactada?; ¿qué puede ser más peligroso para la democracia que una justicia selectiva, mandada desde las cúpulas? El pacto de los partidos para procesar a gobernadores corruptos es en sí mismo un acto de corrupción.

La lucha contra la corrupción no puede venir del gobierno y los partidos porque son juez y parte. Ningún gobierno, de ningún partido ha salido bien librado. Si bien Peña y compañía han demostrado que también en la manera de robar hay niveles, los presidentes y gobernadores panistas han tenido escandalosos casos de corrupción, al igual que López Obrador u otros gobernadores del PRD.

A nadie debería interesar más que a Enrique Ochoa y a Ricardo Anaya que aparezcan los dos y sean llevados a enfrentar el proceso de justicia. Ya no sólo se trata de ofrecer un par de castigos ejemplares para calmar a la demandante opinión pública.

La justicia pactada y selectiva no es un acto democrático, es un autoritarismo coral. No fortalece a las instituciones del país, las debilita. No es justicia, es venganza. ¿Eso es lo que queremos?

Es la corrupción, la complicidad, el siempre peligroso y riesgoso dejar pasar, las luchas por el poder que tienden a confundirse con denuncias serias y profundas dignas de atención y la soberbia de los gobernantes.

Es el cúmulo de elementos que en buena medida definen al sistema político. Son vicios que no se han podido erradicar a pesar de los muchos esfuerzos hechos en favor de la democracia, la transparencia y la rendición de cuentas.

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