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BLOG: La Red con Jesús Escobar
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Noviembre 7, 2016

Más allá de Hillary o Donald
Publicado: Noviembre 7, 2016

Si usted lee esta columna a partir del miércoles ya sabrá quien es el nuevo presidente de EUA, tras una larga elección que fue inédita en muchas cosas, todas negativas, fuimos testigos de cómo el lodo marco el derrotero prácticamente desde un principio.

Mucho de ello debido a la personalidad y estilo del candidato republicano Donald Trump, quien genero pasiones, amor, odio en cada uno de sus discursos, debido a su racismo, xenofobia, misoginia. Todo un showman que despertó el rostro más deplorable de un país, conformado por la multiculturalidad. Que aprovecho el hartazgo de un sector frustrado con sus gobernantes.

Por este discurso ofensivo, muchos mexicanos se han puesto la camiseta de Clinton, incluyendo a una bola de ridículos legisladores de todos los partidos, sin embargo, analicemos un poco, ¿Con quién nos iría mejor? ¿De verdad los demócratas han sido buenos socios de México?

La relación bilateral es la de mayor profundidad para México. El comercio, las políticas migratorias y la seguridad fronteriza marcan la convivencia entre ambas naciones.

Históricamente han sido los gobiernos emanados del partido republicano los que han arrojado mejores dividendos. Durante las presidencias de Carlos Salinas de Gortari y de George H. W. Bush, la relación fue, dinámica e interdependiente, y se alentó a una integración económica.

Fue durante este periodo cuando se firmó el mayor acuerdo comercial de la Historia, el 8 de diciembre de 1992, los dos gobernantes junto con el Primer Ministro canadiense Brian Mulroney, signaron el documento.

Con la llegada de Bill Clinton se promulgaron leyes de migración que facilitaron la deportación de inmigrantes sin documentos. Las legislaciones siguen vigentes, y fueron la base para la expulsión de 2 millones de indocumentados durante el Gobierno del actual Presidente Barack Obama.

Además, un primer muro se construyó en California a partir de 1993 como parte de la llamada “Operación Guardián”. Otro se edificó en 1997 en Texas gracias a la propuesta del congresista Silvestre Reyes.

También llevó a cabo renegociaciones del TLCAN, que aprovecharon grupos de poder como los productores de naranja de Florida que limitaron la exportación de los productos nacionales, ante un gobierno de Ernesto Zedillo que sumisamente lo acato.

En contra parte para evitar que México colapsara por la crisis financiera en diciembre de 1994, Clinton decidió una operación de rescate internacional que, coordinada por el FMI y encabezada por su nación, que aportó la mitad de la ayuda, inyectó 50 mil millones de dólares a cambio de un drástico plan de austeridad. El arriesgado empréstito dio resultado: Se estabilizó su mercado financiero.

George Bush JR, tuvo dos etapas, antes y después del 11 de septiembre, la primera marcada por un acercamiento nunca visto, donde la amistad entre Vicente Fox y el Texano fue determinante, pero tras los atentados y el nulo respaldo de México a la guerra en Irak, dejamos de ser prioridad.

Finalmente, Barack Obama no ha sido un buen socio, ha sido el mandatario estadunidense que mayor número de extranjeros ha deportado en la historia.  2.5 millones desde que tomó posesión en 2009, ha deportado a más gente que la suma de todos los presidentes de ese país en el periodo 1892-2000, de acuerdo con datos oficiales.

Como podemos darnos cuenta en realidad no importa quien llegue a la Casa Blanca, mientras en nuestro país no haya un liderazgo firme, que sepa plantearse ante su homologo, lamentablemente estamos en el suelo. No hay una voz que discuta, debata, defienda nuestros intereses.

Estados Unidos no tiene amigos, tiene intereses y para negociar con ellos debes estar a su altura, por lo menos moralmente, no hincarte o rendir pleitesía como sucede con la clase política actual, TODOS sin excepción.

Tras la absurda y desastrosa visita de Trump, el presidente Peña, perdió control, terreno, margen de maniobra, quedo como un personaje fácilmente manipulable. Por su parte Clinton no lo quiere ni ver, y no se ve que a la renovación del 2018 cambie las cosas, por mucho que se arrastren los políticos mexicanos.

Mientras la fragmentación, la ingobernabilidad, continúen de este lado, del otro aprovecharan para hacernos como quieran sin importar si son demócratas o republicanos. Aunque vale la pena mencionar que Trump ni republicano es.

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