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BLOG: La Red con Jesús Escobar
Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
Mayo 9, 2016

No Es No
Publicado: Mayo 9, 2016

Amigo de la RED, Seguramente, usted esta al tanto del caso de Daphne Fernández, la joven violada por un grupo de muchachos conocido como Los Porkys de Costa de Oro, Veracruz. Un caso que viene a poner sobre la mesa el tema de las agresiones sexuales en México.

Las malas prácticas de funcionarios públicos que investigan delitos sexuales llevan a que un alto número de ellos quede impune. Según cifras oficiales  en los cuatro años anteriores se emitieron 738 sentencias condenatorias en casos de violación, es decir, el equivalente a apenas 19% de los denunciados.

Según estimaciones de la Secretaría de Salud, se cometen 120 mil violaciones en México cada año. Y, de esas, se denuncia menos de 10% y apenas 2% se castiga con pena corporal.

¿Qué quiere decir eso? Que en el delito de violación hay una enorme e intolerable impunidad.

El fondo del caso Daphne no es que Los Porkys sean unos juniors prepotentes que viven en su propia dimensión ni que el estado de Veracruz se haya descompuesto bajo la conducción del PRI sino que violar a una mujer en este país es un delito por el que 98 de cada cien violadores no pagan. No importa que sean mirreyes o habitantes de un cinturón de miseria, esa es la realidad.

Las palabras de Daphne, son contundentes “Sí, he tomado; sí, he salido de fiesta; sí, he usado faldas cortas como la gran mayoría, por no decir que todas las niñas [muchas mujeres] de mi edad. ¿Por eso me van a juzgar? ¿Por eso me lo merecía

Ella  es una de las miles de mujeres en México que ha sido violada, en una o en varias ocasiones, por alguien distinto a su pareja. Incluso alguien de nuestro entorno cercano podría haber sido ultrajada y probablemente no lo sabríamos.

Solo una de cada tres mujeres comenta con sus familiares la experiencia; menos de dos de cada diez busca apoyo en alguna institución pública y solo el 8% acude a las procuradurías estatales de justicia.

Lo preocupante es como normalizamos estas conductas, porque vale la pena recordar que la agresión va desde manifestaciones consideradas por muchos inofensivas, miradas lascivas, piropos molestos, roces y tocamientos, hasta la violación. Esto contribuye a consolidar y perpetuar el continuo de violencia sexual, y excusa la ocurrencia de sus manifestaciones más severas.

En México existe una cultura de violencia sexual ¿Qué hacía una joven bebiendo un trago? ¿Por qué llevaba falda? ¿Por qué no se quedó en su casa? Estas preguntas, que algunos/as se plantean y que se vierten en las redes sociales y en los comentarios en medios de comunicación apuntan todas a la supuesta responsabilidad de la víctima .

Vea lo que pasa en al CDMX, muchos hombres se quejan de la segregación del transporte público, de la división de sexos, una medida paliativa, peor que evidencia la incapacidad de las autoridades por garantizar que el mal llamado sexo débil sea victima de agresiones de todo tipo.

Según un estudio llevado a cabo por la fundación Thomson Reuters y YouGov, seis de cada diez mujeres han sido víctimas de algún tipo de acoso verbal o físico, mientras viajaban en el transporte público de la Ciudad de México.

Esto pone de manifiesto que el problema de violencia sexual en México es una realidad que lejos de modificarse, se ha mantenido e incrementado con los años.

En sociedades como la mexicana, con altos niveles de desigualdad de género, y en la que para muchos hablar de sexualidad es tabú, a la mujer no le pertenece su cuerpo.

Existe, además, una imagen socialmente construida de la violación, del violador y de la mujer violada. Aquellos casos que no se ajustan a esa imagen tienden a no ser reconocidos como tales y las víctimas son desprestigiadas.

¿por qué violar a una mujer? Porque para muchos es algo tolerado y las verdaderas culpables son las víctimas, a quienes de hecho les gusta lo que les sucede. Este concepto tan estúpido es lo que nos ha convertido en uno de los países con mayor índice de violaciones y de impunidad.

Nada justifica la violación, una mujer puede andar desnuda en la calle y no por eso yo tengo derecho a insultarla, una esposa una novia pueden decir hoy no al esposo y este debe respetar, de otra forma, somos delincuentes que abusamos de una mujer. Asquerosos Violadores.

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