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Luz Portilla
Luz Portilla
Lic. en Ciencias de la Comunicación Social
Octubre 22, 2015

Premios Nobel 2015
Publicado: Octubre 22, 2015

Medicina o Fisiología.-

La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska decidió dividir el Premio Nobel de Medicina o Fisiología 2015: la mitad para el irlandés William C. Campbell y el japonés Satoshi Ōmura, “por sus descubrimientos concernientes a una nueva terapia contra infecciones causadas por lombrices parasitarias”, y la otra mitad para la china Youyou Tu, “por sus descubrimientos concernientes a una nueva terapia contra la malaria”.

Las enfermedades causadas por parásitos han plagado a la humanidad durante milenios y constituyen un grave problema de salud global. Afectan a las poblaciones más pobres del mundo y representan un gran obstáculo para mejorar el bienestar humano.

Vivimos en un mundo biológicamente complejo, poblado por humanos, otros animales grandes y una plétora de otros organismos, muchos dañinos o mortales para nosotros.

Entre la gran variedad de parásitos que causan enfermedades, un grupo médicamente importante son los gusanos o lombrices, que afectan a un tercio de la población y prevalecen en África, Asia y América.

Los laureados de este año han desarrollado terapias que han revolucionado el tratamiento de algunas de las enfermedades parasitarias más devastadoras.

La oncocercosis o ceguera de río es una inflamación crónica de la córnea cuyos síntomas son comezón intensa, manchas, desfiguramiento de la piel y daños a la vista.

Como su nombre lo indica, puede terminar en ceguera. Está clasificada como una de las 17 Enfermedades Tropicales Desatendidas por la Organización Mundial de la Salud.

La filariasis linfática, que afecta a más de 100 millones de personas, causa hinchazón crónica; sus complicaciones incluyen elefantiasis, un síndrome caracterizado por el aumento de algunas partes del cuerpo, así como quistes escrotales.

Campbell y Ōmura descubrieron una nueva droga, avermectina, cuyos derivados, como la ivermectina, han disminuido radicalmente la incidencia de la oncocercosis o ceguera de río y la filariasis linfática, además de ser eficaz ante enfermedades similares.

La malaria o paludismo ha acompañado a la humanidad desde siempre. Transmitida por mosquitos, es causada por parásitos unicelulares que invaden las células sanguíneas, provocando fiebre; en casos severos, daño cerebral y muerte.

Cada año morían 450,000 personas, especialmente niños. Tradicionalmente, la malaria se trataba con quinina, cuyo éxito declinó pronto. A finales de los 60, los esfuerzos para erradicar la enfermedad habían fallado.

En ese entonces, Tu inició sus investigaciones y descubrió la artemisina, una droga que ha reducido significativamente las tasas de mortalidad en pacientes que sufren de malaria.

Los dos descubrimientos han dado a la humanidad nuevos y poderosos recursos para combatir esas debilitantes enfermedades. Las consecuencias, al mejorar la salud humana y reducir el sufrimiento, son inmensurables. El trabajo de los galardonados ha cambiado por completo la situación.

Actualmente, la avermectina, su derivado ivermectina y la artemisina son usadas en todas las regiones del mundo plagadas de enfermedades parasitarias.

Combinadas con otras terapias, han permitido salvar cientos de miles de vidas cada año, especialmente en los países más pobres. La erradicación de esas enfermedades se ve cada vez más cercana, lo que sin duda será un hito en la historia de la medicina.

William C. Campbell nació en 1930 en Ramelton, Irlanda. Estudió en el Trinity College de la Universidad de Dublín y se doctoró en la Universidad de Wisconsin, en los Estados Unidos. Trabajó en el Instituto de Investigaciones Terapéuticas Merck, del cual llegó a ser director. Actualmente es investigador asociado emérito de la Universidad Drew en Madison, Nueva Jersey.

Cuando le dieron la noticia estaba dormido y pensó que era una broma, pero entró al sitio web del Premio Nobel y comprobó que era cierta. Pensó que era imposible, porque ha sido un trabajo del equipo de la Compañía Merck; dijo que será un honor recibir el premio a nombre de todos los involucrados.

Desde su país natal, Irlanda, su hermano y cuñada lo llamaron, muy emocionados, para felicitarlo y comentarle que en todas las radios locales estaban hablando de él.

Satoshi Ōmura nació en 1935 en Yamanashi, Japón. Obtuvo un doctorado en Ciencias Farmacéuticas de la Universidad de Tokio y otro en Química de la Universidad de Ciencias de Tokio. Fue investigador en el Instituto Kitasato y dio clases en la Universidad Kitasato, donde desde 2007 es profesor emérito.

Dijo sentirse afortunado por haber ganado el premio, ya que hay muchos otros investigadores muy buenos en el mundo. También aclaró que no encontró el microorganismo del que surgió la ivermectina en el campo de golf donde juega, sino en la madera de los árboles cercanos.

Youyou Tu nació en 1930 en China. Se graduó como Farmacéutica en la Universidad de Pekín. Fue profesora asistente en la Academia de Medicina Tradicional China, luego profesora asociada y, desde 2000, profesora en jefe.

Dijo sentirse agradecida y feliz por haber contribuido a salvar millones de vidas. La noticia se dio durante una fiesta nacional en China, así que fue otro motivo de celebración para el pueblo chino. Por la noche, la investigadora recibió a un grupo de amigos cercanos en su casa, con quienes compartió su felicidad.

Física.-

La Real Academia Sueca de Ciencias decidió otorgar el Premio Nobel de Física 2015 al japonés Takaaki Kajita y al canadiense Arthur B. McDonald, “por el descubrimiento de las oscilaciones de neutrinos, que demuestran que estas partículas tienen masa”.

Sus contribuciones han sido claves para demostrar que los nueutrinos, partículas subatómicas, cambian identidades. Esta metamorfosis requiere que tengan masa.

El descubrimiento ha cambiado nuestra comprensión de los trabajos más internos de la materia y podrían ser cruciales en nuestra visión del universo.

Al iniciar este siglo, Kajita descubrió que los neutrinos de la atmósfera se cambian entre dos identidades durante su recorrido hacia el detector de partículas Super-Kamiokande en Japón.

Mientras tanto, el grupo de investigación canadiense de McDonald demostró que los neutrinos del Sol no estaban desapareciendo en su camino hacia la Tierra. En cambio, eran capturados con una identidad diferente al llegar al Observatorio de Neutrinos Sudbury.

Un enigma, que había intrigado a los físicos durante décadas, había sido resuelto. Comparados con los cálculos teóricos del número de neutrinos, hasta dos tercios de éstos faltaban durante las mediciones efectuadas en la Tierra. Ambos experimentos demostraron que los neutrinos habían cambiado de identidades.

El descubrimiento llevó a la conclusión de largo alcance de que los neutrinos, durante mucho tiempo considerados sin masa, la tienen, aunque sea muy pequeña y casi imperceptible. Para la física de partículas, fue un histórico.

Su modelo estándar de los trabajos más profundos de la materia había sido increíblemente exitoso, resistiendo todos los retos experimentales durante veinte años.

Sin embargo, como requiere que los neutrinos no tengan masa, las nuevas observaciones han demostrado que no puede ser la teoría completa de los componentes fundamentales del universo.

El descubrimiento premiado este año ha sido crucial para penetrar en el mundo de los neutrinos, partículas subatómicas ubicuas casi sin masa y que rara vez interactúan con otras cosas. Por esta razón, son muy difíciles de estudiar.

Después de los fotones o partículas de luz, los neutrinos son los más numerosos en el cosmos. La Tierra es constantemente bombardeada por ellos.

Muchos son creados en reacciones entre la radiación cósmica y la atmósfera terrestre. Otros son producidos en reacciones nucleares dentro del Sol.

Miles de millones de neutrinos pasan a través de nuestros cuerpos cada segundo. Casi nada puede evitar su paso; los neutrinos son una de las partículas elementales de la naturaleza más elusivas.

Ahora, los experimentos continúan y hay una intensa actividad en todo el mundo para capturar neutrinos y examinar sus propiedades. Se espera que nuevos descubrimientos acerca de sus secretos más profundos cambien nuestro entendimiento de la historia, estructura y destino del universo.

Este trabajo podría tener aplicaciones prácticas en el desarrollo de la fusión nuclear, una de las fuentes de energía más eficientes y limpias.

Takaaki Kajita nació en 1959 en Higashimatsuyama, Japón. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Tokio. Es director del Instituto para la Investigación de Rayos Cósmicos y profesor de la Universidad de Tokio en Kashiwa.

Kajita estaba en su oficina, revisando su correo electrónico, cuando recibió la llamada Nobel. Reconoció que ganar el premio siempre había sido su sueño, pero nunca pensó que pudiera convertirse en realidad.

Luego comentó que su cubículo era demasiado pequeño, por lo que necesitaba salirse para recibir las felicitaciones de sus colegas y estudiantes.

Arthur B. McDonald, nació en 1943 en Sydney, Canadá. Obtuvo su doctorado en Física en el Instituto de Tecnología de California en Pasadena y es profesor emérito de la Universidad Queen en Kingston, Canadá.

A McDonald lo despertó la famosa llamada a las 5 de la mañana y, lo primero que hizo fue abrazar a su esposa. Describió el descubrimiento como un “momento eureka” y se refirió a su trabajo como una colaboración muy amistosa con sus colegas.

También comentó que es irónico estudiar al Sol en un edificio de diez pisos, pero subterráneo; esto es para evitar la interferencia de las radiaciones de la Tierra.

Química.-

La Real Academia Sueca de Ciencias decidió otorgar el Premio Nobel de Química 2015 al sueco Tomas Lindahl, al estadounidense Paul Modrich y al turco-estadounidense Aziz Sancar “por los estudios de los mecanismos de reparación del ADN”.

Los galardonados han trazado el mapa, a nivel molecular, de cómo las células reparan el ADN dañado y salvaguardan la información genética.

Su trabajo ha aportado conocimiento fundamental sobre cómo funciona una célula viva. Éste es usado, por ejemplo, en el desarrollo de nuevos tratamientos contra el cáncer.

Cada día, nuestro ADN es dañado por la radiación UV, radicales libres y otras sustancias cancerígenas; pero aún sin esos ataques externos, la molécula de ADN es inherentemente inestable. Miles de cambios espontáneos en el genoma de una célula ocurren diariamente.

Además, pueden surgir defectos cuando el ADN es copiado durante la división celular, un proceso que ocurre en el cuerpo humano varias millones de veces al día.

La razón por la que nuestro material genético no se desintegra en un completo caos químico es que una multitud de sistemas moleculares monitorean y reparan continuamente el ADN, varios de los cuales han sido encontrados por los tres investigadores.

A principios de los 70, los científicos creían que el ADN era una molécula extremadamente estable, pero Lindahl demostró que decae a una tasa que debió haber hecho imposible el desarrollo de la vida en la Tierra. Su observación lo llevó a descubrir una maquinaria molecular, que constantemente contarresta el colapso de nuestro ADN.

Sancar ha trazado el mapa del mecanismo que las células usan para reparar el daño causado por la radiación UV al ADN. Las personas que nacen con defectos en este sistema de reparación desarrollarán cáncer de piel, si se exponen a la luz solar. La célula también lo utiliza para corregir defectos causados por sustancias mutagénicas.

Modrich ha demostrado cómo las células corrigen errores que ocurren cuando el ADN es replicado durante la división celular, reduciendo miles de veces su frecuencia. Los defectos congénitos debidos a la falta de esta reparación son conocidos y pueden causar, por ejemplo, cáncer de colon hereditario.

Los laureados Nobel en Química han conseguido penetrar en el funcionamiento de las células, conocimiento que puede ser usado en el desarrollo de nuevos tratamientos contra el cáncer.

Tomas Lindahl nació en 1938 en Estocolmo, Suecia. Obtuvo su doctorado en el Instituto Karolinska de esa ciudad y fue profesor de Química Médica y Fisiológica en la Universidad de Gotenburgo. Es lider de grupo emérito en el Instituto Francis Crick y director emérito de Investigación de Cáncer en el Laboratorio Clare Hall de Hertfordshire, en el Reino Unido.

El destacado científico sueco tuvo problemas mientras hablaba vía telefónica con un representante del Premio Nobel, ya que sonó otro teléfono. Se disculpó por no ser político, para poder atender dos llamadas a la vez.

Dijo no sentirse tan sorprendido porque se premiara a la reparación del ADN, porque había de 10 a 15 candidatos excelentes, pero sí honrado al ser uno de los tres elegidos. Destacó que el descubrimiento no sólo tiene aplicaciones para tratar el cáncer, sino también enfermedades crónicas como la diabetes.

Paul Modrich nació en 1946 en Nuevo México, Estados Unidos. Obtuvo su doctorado en la Universidad Stanford. Es investigador en el Instituto Médico Howard Hughes y profesor de Bioquímica en la Escuela de Medicina de la Universidad Duke en Durham, Carolina del Norte.

Modrich estaba de vacaciones con su familia en una cabaña que tiene en los bosques de Nuevo Hampshire, cuando recibió la llamada Nobel y enseguida, a las seis y media de la mañana, cientos de correos electrónicos.

Decidió quedarse a descansar un día más, quizá el último que tendrá tranquilo en mucho tiempo. Dijo que de regreso pasaría a Boston a saludar a un colega con el que estudió su doctorado, porque considera que las personas son lo más importante.

Aziz Sancar nació en 1946 en Savur, Turquía. Tiene las nacionalidades turca y estadounidense. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Texas, en Dallas. Es profesor de Bioquímica y Biofísica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill.

Su esposa contestó la llamada y lo despertó. Tuvo que hacer un gran esfuerzo para hablar coherentemente, mientras se recuperaba de la sorpresa.

Dijo sentirse honrado y orgulloso por su familia, su país natal, Turquía, y su país adoptivo, Estados Unidos. Comentó que tenía programadas varias conferencias de octubre a diciembre, pero que seguramente tendrá que reorganizar su agenda.

Literatura.-

El Premio Nobel de Literatura 2015 fue otorgado a la escritora bielorrusa Svetlana Alexievich, “por su obra polifónica, un monumento al sufrimiento y al coraje en nuestro tiempo”.

Svetlana Alexievich nació el 31 de mayo de 1948 en Ivano-Frankivsk, Ucrania, de padre bielorruso y madre ucraniana. Una vez que su papá terminó el servicio militar, la familia se mudó a Bielorrusia, donde ambos padres trabajaron como maestros.

Tras graduarse, Alexievich también trabajó como maestra y estudió Periodismo, en la Universidad de Minsk. Al terminar sus estudios y a causa de sus opiniones críticas, fue obligada a aceptar un trabajo en un periódico provincial en Brest, cerca de la frontera polaca.

Luego volvió a Minsk donde encontró trabajo en el periódico Sel’skaja Gazeta. Durante muchos años recopiló material para su libro “La Guerra no Tiene Rostro de Mujer”, basado en entrevistas a cientos de mujeres que participaron en la Segunda Guerra Mundial.

Publicado en 1985, estableció su estilo como reportera y escritora, construyendo narraciones de los testigos de varios eventos trágicos en la historia contemporánea.

Esta obra es la primera de su poderosa serie de libros “Voces de la Utopía”, que describe la vida en la desaparecida Unión Soviética desde la perspectiva del individuo.

Con su original método de trabajo, un meticuloso collage de voces humanas, Alexievich enriquece nuestro conocimiento de toda una época. Las consecuencias de la castástrofe nuclear de 1986 es el tema de “La plegaria de Chernóbil: Crónica del Futuro”.

El libro “Los Chicos del Zinc: Voces Soviéticas de una Guerra Olvidada” es un relato de la guerra de la Unión Soviética en Afganistán, entre 1979 y 1989. El título se refiere a los muertos soviéticos que eran enviados a casa en ataúdes de zinc, mientras el estado negaba la existencia del conflicto.

Sus obras “Los Últimos Testigos” y “Tiempo de Segunda Mano” también pertenecen a la serie “Voces de la Utopía”, un proyecto vital de la galardonada Nobel.

Otro libro importante es “Cautivados por la Muerte”, publicado en 1993, sobre los suicidios de quienes no pudieron sobrevivir al fin de la idea socialista.

La escritora ha destacado especialmente en el campo del periodismo, siendo las entrevistas a los principales personajes de la era soviética y postsoviética sus trabajos más relevantes.

Como crítica del gobierno de su país, ha vivido largos períodos en el extranjero. El Parlamento Internacional de Escritores se propuso dar asilo y protección a escritores perseguidos, mediante la instalación de Casas Refugio.

Alexievich vino a México en 2003, como huésped de la Casa del Escritor de Puebla. Siendo una mujer pequeña, pero de complexión fuerte, asombraba por su reserva; hablaba quedo, pero sus frases en inglés eran precisas.

Narró sus dificultades para publicar en su país antes de la perestroika o apertura iniciada por el dirigente soviético Mijaíl Gorbachov y las prohibiciones de sus otros libros, tras su valiente denuncia de la catástrofe nuclear en Ucrania.

En español se ha publicado La Plegaria de Chernóbil: Crónica del Futuro”, disponible en versiones impresa y electrónica. Un par de títulos más, en inglés, pueden encontrarse en algunas librerías de la Ciudad de México.

El año pasado lanzó “El Fin del Homo Sovieticus“, donde describe con angustia y sufrimiento el fin de una cultura, una civilización, unos mitos y unas esperanzas; en España lo editará Acantilado, a principios de 2016.

Al recibir la noticia dijo sentir una mezcla de felicidad y ansiedad, al revivir las grandes sombras de Solzhenitsyn, Bunin, Pasternak y todos los laureados Nobel rusos. Es el primer premio para Bielorrusia y espera que después de tanto trabajo sea el inicio de algo nuevo en su vida.

La escritora, que actualmente reside en Alemania, comentó que aunque sus libros describen horrores, es importante cuando alguien dice que ha llorado al leerlos y se siente mejor, porque son lágrimas purificadoras.

Sin la muerte no puede entenderse la vida, ha pensado siempre Svetlana Alexievich, quien ha escrito sobre el dolor y el sufrimiento que significan estar vivos.

Paz.-

El Comité Nobel Noruego decidió otorgar el Premio Nobel de la Paz 2015 al Cuarteto para el Diálogo Nacional tunecino, “por su decisiva contribución a la construcción de una democracia pluralista en Túnez en el despertar de la Revolución de los Jazmines de 2011”.

El cuarteto fue formado dos años después, en el verano de 2013, cuando el proceso de democratización estaba en peligro de colapsar como resultado de asesinatos políticos y un desasosiego social generalizado.

Ofreció un proceso político alternativo y pacífico al país, al borde de una guerra civil. En pocos años logró establecer un sistema constitucional de gobierno, garantizando derechos fundamentales para toda la población, independientemente de género, convicciones políticas o creencias religiosas.

El Cuarteto para el Diálogo Nacional está integrado por la Unión General de Trabajadores Tunecinos, la Confederación Tunecina de Industria, Comercio y Artesanías, la Liga Tunecina de los Derechos Humanos y la Asociación Nacional de Abogados.

Estas organizaciones representan diferentes sectores y valores en la sociedad tunecina, gracias a lo cual el cuarteto ha sido mediador y fuerza convocante para avanzar en el desarrollo pacífico del país africano, con una gran autoridad moral.

Al otorgar el premio al Cuarteto para el Diálogo Nacional, y no a las cuatro entidades de forma individual, el Comité Nobel Noruego quiso resaltar su trabajo unificado para fortalecer la democracia.

La Primavera Árabe se originó en Túnez entre 2010 y 2011, pero rápidamente se extendió a otros países del Norte de África y el Medio Oriente. En muchos, la lucha ha llegado a un punto muerto o sufrido retrocesos.

En cambio, Túnez ha visto una transición democrática basada en una vibrante sociedad civil, que demanda el respeto de los derechos humanos básicos.

Un factor esencial para la culminación de la revolución tunecina en las elecciones del otoño pasado, pacíficas y democráticas, fue el esfuerzo del cuarteto para apoyar el trabajo de la asamblea constituyente y asegurar la aprobación del proceso constitucional.

Propició el diálogo entre ciudadanos, partidos políticos y autoridades, ayudando a encontrar soluciones consensuadas para los problemas políticos y religiosos que dividían al país.

Al evitar la expansión de la violencia, su función es comparable a los congresos de paz que Alfred Nobel menciona en su testamento. El ejemplo de Túnez resalta el valor del diálogo y el sentido de pertenencia nacional en una región marcada por los conflictos.

El Premio Nobel de la Paz 2015 al Cuarteto para el Diálogo Nacional busca alentar al pueblo tunecino, que es una inspiración para todos los que buscan promover la paz y la democracia en los países vecinos y el resto del mundo.

Investigación y Guión: Conti González Báez

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