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El puñetazo de Cuauhtémoc Blanco a portero de Chivas en pleno Juego de Leyendas

El puñetazo de Cuauhtémoc Blanco a portero de Chivas en pleno Juego de Leyendas

Lo que debía ser un partido lleno de nostalgia terminó convirtiéndose en uno de los episodios más comentados del fútbol mexicano en 2025. El Clásico de Leyendas entre América y Chivas, disputado en McAllen, Texas, se salió de control cuando Cuauhtémoc Blanco, fiel a su carácter explosivo, soltó un puñetazo directo al rostro del portero rojiblanco Sergio Hernández, dejándolo momentáneamente noqueado.

La jugada nació en un balón dividido dentro del área. Blanco recibió un empujón por la espalda y en cuestión de segundos, pasó de reclamar la falta a girar con furia descontrolada. El golpe fue limpio, directo y lo suficientemente fuerte para derribar al guardameta, obligando a detener el encuentro ante la sorpresa de ambos equipos y la incredulidad del público.

El ambiente festivo se quebró al instante. Varias figuras del Rebaño corrieron a encarar al exdelantero americanista, mientras otros intentaban separarlos para evitar que el incidente escalara. En las gradas, la reacción fue un caos: abucheos, gritos y teléfonos grabando el momento que ya circula viralmente en redes sociales.

Pese a la brusca agresión, el portero logró reincorporarse después de unos minutos y el partido pudo continuar, aunque el ánimo ya había cambiado. Blanco se acercó a ofrecer una disculpa y estrechar la mano de Hernández, un gesto que ayudó a calmar el ambiente, pero que no evitó que la polémica tomara fuerza.

Este no es el primer capítulo de tensión que Blanco protagoniza en un juego de exhibición. Apenas meses atrás, una entrada fuerte sobre Alberto “Venado” Medina lo había puesto en el ojo público. Ahora, con el puñetazo en McAllen, el debate regresa con más fuerza que nunca: ¿deben seguir participando figuras con un temperamento tan volátil en partidos pensados para la convivencia?

Lo cierto es que, una vez más, Cuauhtémoc Blanco terminó siendo el centro de los reflectores. Y aunque el choque pretendía celebrar la grandeza del Clásico Nacional, la escena del golpe terminó empañando la fiesta y recordando que, incluso entre leyendas, la rivalidad sigue latiendo con intensidad.