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El América y su peor arranque ofensivo en años: ¿crisis o mala racha?

El América y su peor arranque ofensivo en años: ¿crisis o mala racha?

El Club América atraviesa uno de los inicios más incómodos de los últimos años. Un equipo acostumbrado a marcar diferencia en el área rival hoy vive una realidad poco común: los goles no llegan y la paciencia de la afición comienza a agotarse. El Clausura 2026 ha arrancado con un saldo ofensivo preocupante que ya abre el debate en Coapa.

Más allá de los resultados, lo que más inquieta es la falta de generación de peligro. Las Águilas han tenido posesión, han intentado construir desde el medio campo, pero el último toque, ese que suele definir partidos simplemente no aparece. Las jugadas se diluyen antes de llegar al área y las oportunidades claras han sido escasas.

Este escenario contrasta con la identidad que el América ha construido en torneos recientes, donde el peso ofensivo era una de sus principales virtudes. Hoy, la contundencia ha sido sustituida por dudas, ajustes constantes y una sensación de urgencia que no suele acompañar al conjunto azulcrema tan temprano en el torneo.

Las razones detrás del silencio ofensivo

El bajo rendimiento en ataque no responde a una sola causa. Las ausencias por lesión, la falta de continuidad en el once titular y la adaptación de algunas piezas clave han impactado directamente en el funcionamiento colectivo. A ello se suma la presión de jugar con la etiqueta de favorito, una carga que en ocasiones pesa más de lo esperado.

Pese a ello, el cuerpo técnico mantiene la calma y apuesta por la paciencia. Desde el interior del club se percibe confianza en que el equipo, América encontrará el equilibrio conforme avance el calendario y se recuperen jugadores determinantes. La lectura es clara: el problema existe, pero no necesariamente es estructural.

¿Señales de crisis o un bache momentáneo?

Hablar de crisis en el América siempre genera ruido, pero el contexto invita a la cautela. El torneo apenas comienza y el margen de reacción sigue siendo amplio. Sin embargo, si la sequía goleadora se prolonga, la narrativa puede cambiar rápidamente y convertir una mala racha en una preocupación mayor.

Por ahora,el peor enemigo del América es el tiempo. Cada jornada sin gol alimenta la duda y reduce el margen de error. Las próximas fechas serán clave para definir si este arranque quedará como una anécdota incómoda o como el inicio de un problema más profundo en el ataque azulcrema.